PROFESORA DESAPARECIDA EN ACCIDENTE DE TRANSITO EN CARANIA HABRÍA SIDO ASESINADA

Auto cayó al río y hallaron pollo a la brasa que le llevaba a su mamá, pero ni rastros de ella.
Por: T. Paredes
El caso de la profesora Loida Eva Vivas Salazar, quien está desaparecida hace 75 días, daría un giro de 180 grados. Según su esposo, David Cárdenas, los peritos de Homicidios de la Dirincri de Lima, quienes buscaron el cuerpo en Yauyos, habrían concluido que hay indicios que apuntarían a que ella fue asesinada.

El pasado 27 de mayo, el auto en el que Loida Vivas viajaba a Yauyos supuestamente cayó al río y, según el chofer, la corriente se habrían llevado el cuerpo. Lo extraño es que cuando se sacó el carro del río, se encontró hasta el pollo a la brasa que la profesora le llevaba a su mamá, pero no había rastros de ella.

CONTRADICCIONES
“Hemos conversado con el comandante Marco del Águila y él nos ha informado que los peritos que buscaron a mi esposa han encontrado muchas contradicciones en las declaraciones del chofer Eduardo Chaparro. A esto se suma que la han buscado desde Yapay hasta El Platanal, un lugar donde hay rejas que no permiten pasar nada y no han hallado ni rastros de ella. No descartan que sea un homicidio”, dijo en las afueras de la Dirincri, adonde llegó en compañía de profesoras amigas a solicitar una copia del informe que ya fue enviado a la Fiscalía de Yauyos. El citado documento también recomienda continuar con la investigación fiscal.
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850 plantones de Eucalipto.

Un grupo de universitarios, con el apoyo técnico del Instituto Rural Valle Grande y logístico de las autoridades de la zona, sembraron 850 plantones de Eucalipto.
El campamento se realizó del 2 al 10 de enero y fue liderado por Alejandro Fontana, profesor de la Escuela de Dirección PAD de la Universidad de Piura y miembro del grupo promotor de Valle Grande.
Para la convocatoria de participantes se trabajó en coordinación con los centros culturales del Opus Dei, Los Andes y Tradiciones.
Carania es uno de los 33 distritos de la Provincia de Yauyos, en la sierra sur del departamento de Lima, y se encuentra en el valle que forma el curso superior del río Cañete.
Es un sitio con historia, como se puede comprobar observando las armoniosas andenerías, obra arquitectónica de los antiguos Yauyos. Aunque hoy puede parecer un pueblo aislado, en el pasado fue un punto importante de acopio comercial.

El Ing. Fontana explica que Carania “adolece de problemas de sobrepastoreo y tiene ganados de baja calidad genética. Por otro lado, también tiene áreas de pastoreo, laderas forestales y una andenería muy grande y atractiva. Por eso se debe saber qué productos pueden generar riqueza y qué industrias pueden implantarse, de manera que atraigan fuentes de trabajo”. Esta actividad se enmarca dentro de un Proyecto de Desarrollo Integrado y Sostenible en Comunidades Andinas, que está llevando a cabo el Instituto Rural Valle Grande junto con el Gobierno Vasco y la ONG española Zabalketa, en trece comunidades de Yauyos. El instituto tiene previsto sembrar 45,000 plantones de diversas especies naturales.
Con este y otros proyectos, Valle Grande busca impulsar el crecimiento y la vitalidad de la zona, y así erradicar uno de los problemas más preocupantes del lugar: la emigración de gente joven en busca de fuentes de trabajo. Alejandro Fontana añade que con el programa, “la gente sabe lo que se está haciendo y colaboran; cada vez están más motivados a trabajar porque se sienten atendidos y ayudados. Entienden que a través del cuidado de sus recursos, ellos podrán vivir mejor y alcanzar el progreso de lugar donde viven”
Campamentos universitarios
Mario Acosta, Director Ejecutivo del Instituto Rural Valle Grande, asegura que “la actividad no sólo busca beneficiar a los del lugar, sino también a los universitarios, pues conocen la realidad de las zonas rurales, que aunque tengan buenos recursos naturales no siempre son apoyados para su conservación y mejoramiento”.Por otro lado, Alejandro Fontana agrega que con los campamentos “los universitarios perciben el valor de los recursos que tienen y los utilizan de manera más óptima”.
Expresó que con su experiencia ha comprobado que esta actividad de voluntariado ayuda mucho en el desarrollo del profesional, pues enseña de modo práctico a hacer cosas para servir a otras personas.Antonio Pinedo, estudiante de Derecho de la Universidad de Lima, comentó que está muy contento con el campamento y que todos los participantes se sintieron muy unidos trabajando duro por algo que valía la pena. “La idea general entre nosotros era que en realidad estábamos recibiendo más de lo que dábamos”.