Pronunciamiento de profesionales de la salud

Sorprende que el gobierno, habiendo proclamado la inclusión social como uno de sus estandartes, plantee matar a los que no se pueden defender.
 
Voceros del gobierno han anunciado reiteradamente que cambiarán las leyes peruanas sobre el aborto, pretendiendo utilizar el mal llamado “aborto terapéutico”, para introducir en el Perú la muerte intra-útero de niños con discapacidad.
 
Es inadmisible que en pleno siglo XXI, con avances de la medicina capaces de resolver las situaciones más complejas imaginables, se pretenda engañar a la población proponiendo como causales de aborto situaciones que podrían ser resueltas por la medicina moderna.
 
Ante esta situación los que suscriben declaramos:
 
1. El Presidente y sus ministros han jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes peruanas, que contienen avanzadas normas de protección del derecho a la vida, especialmente de los que no se pueden defender, como son los niños por nacer.
 
Exigimos que los altos dignatarios cumplan su juramento.
 
2. Vemos con preocupación flujos de dinero que llegan a organizaciones peruanas que promueven cambios en las normas de protección a la vida de las peruanitas y peruanitos en el vientre de sus madres.
 
Exigimos al Congreso de la República que actúe ante este grave proceder.
 
3. Lamentamos que autoridades de gremios profesionales se pongan al servicio de estas perversas estrategias al invocar el derecho a la salud como un camino hacia la muerte de los niños por nacer.
 
4. El Perú ha demostrado que mejorar el acceso a servicios de salud de calidad para los pobres e incrementar la atención calificada del parto, es la mejor vía para reducir la mortalidad materna.
 
5. Los países que han flexibilizado o liberalizado el aborto no han podido demostrar que esto reduzca la mortalidad materna, observándose en cambio que la existencia de “aborto terapéutico” no interviene en la reducción de dicha mortalidad.
 
6. Es inaceptable que se plantee utilizar el Presupuesto Público para matar niños inocentes, en vez de dedicarlo a atender a los pacientes en diálisis o con cáncer, tuberculosis, VIH/SIDA, malaria o dengue, o para salvar niños de la muerte por friaje.
 
7. Invocamos a la ciudadanía y, especialmente, a los profesionales de la salud, para que no se dejen sorprender por los mercaderes de la muerte, como debe considerarse a quienes reciben dinero foráneo para favorecer el aborto en el Perú.
 
Nuestro primer deber como ciudadanos es defender la vida de los demás, más los que nos hemos puesto al servicio de la salud. Actuemos como corresponde, rechazando enérgicamente los anuncios e intentos de introducir en el Perú el desprecio por la vida y la muerte de indefensos.
 

¿Es este el camino de la inclusión?

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