Contra la corrupción

Mientras García daba su discurso, Ciudadanos de Segunda Categoría arrancaban aplausos en las calles, en una nueva jornada contra la corrupción impune.

“Las ratas” presentes

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(1) Una forma creativa de jóvenes que no creen en las palabras del presidente Alan García. (2) Salieron a las calles; fueron pocos, pero se hicieron sentir.

A la misma hora que el presidente Alan García atiborraba a congresistas y televidentes con cifras elitistas, las calles céntricas de Lima eran escenario de una nueva marcha de jóvenes vestidos de ratas que, parodiando al presidente y sus ministros, eran aplaudidos por el público y hasta invitados a hablar desde un balcón del jirón de la Unión.

Los integrantes del colectivo Ciudadanos de Segunda Categoría volvieron así a las calles y durante su recorrido, en forma irónica, lanzaron vivas al presidente y su gabinete, mientras aplaudían y vivaban al estilo de los militantes apristas. El público reía y asentía ante las parodias.

Los jóvenes dieron vivas a los faenones de Business Track, al negociado de terrenos de Cofopri, a la privatización del puerto de Paita, a la exportación de gas, el remate del aeródromo de Collique, la lotización de la selva, la compra de tanques y misiles fallados, la masacre a los nativos y la cada vez mayor presencia de capitalistas Chilenos en el Perú.

En uno de los balcones de una antigua casona céntrica y luego en la Plaza San Martín, el joven que representaba a García Pérez –disfrazado de rata voluminosa y con una banda presidencial que le cruzaba el pecho- lanzó un irónico discurso: “Quiero empezar diciéndoles a todas las ratas que me han acompañado en mi segundo gobierno, que deben estar felices por los faenones de estos años. Debemos celebrar por lo que hemos robado con impunidad y agradecer a todos mis estimados aceiteros, testaferros y cajeros, que han contribuido a levantarse el país en peso”.

En presencia de algunos turistas que no entendían bien la parodia, y menos aún las patadas que lanzaba el disfrazado García a sus “ministros”, el “presidente” prosiguió: “Desde que nos eligieron como supuesto mal menor, hemos reclutado ratas de excelente calidad, corruptas y arribistas de primera categoría, para tomar las mejores decisiones antinacionales contra esos perros del hortelano y ciudadanos de segunda categoría que habitan el Perú”.

En el disfraz de rata, con prominente barriga, el orador hizo alusión a la masacre de Bagua: “Aunque se hayan perdido vidas de policías en este camino de lucro y corrupción, debemos entender que es el costo del crecimiento y la entrada de inversiones forestales, petroleras y otras formas de vender nuestros inmensos recursos. Las negociaciones en las más lujosas suites limeñas y las jugosas aceitadas millonarias, valen más que cualquier ecosistema o que la vida de esos nativos y policías de segunda. Sus derechos se acaban cuando yo lo digo”.

“Del mismo modo -prosiguió el improvisado discurso-, hemos logrado un aumento imparable de las concesiones mineras sin consulta previa, abarcando nuevos territorios, desplazando a la agricultura y a esos campesinos improductivos y tercos, contaminando las principales cuencas como nos da la gana y es que vendiendo el país nadie nos para. Hemos propiciado que sólo en un año empresas mineras se lleven más de 14 mil millones de soles de utilidad sin pagar impuestos a las sobreganancias, pero, por supuesto, de manera enérgica, hemos garantizado el cumplimiento irrestricto de nuestro principio orientador fundamental: ¿Y cómo es la mía?”.

Denis Merino

Redacción

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