Por las rutas del Nor Oeste de Yauyos

Un nuevo fin de semana y un nuevo viaje que comienza. Esta vez el destino elegido fue la cuenca del Río Omas en el valle de Asia y la cuenca alta del Río Mala. Nuevamente mi papa Abel y yo a bordo de su Hyundai Galloper, salimos a recorrer los hermosos pueblos y paisajes que se encuentran por esta ruta. Esta es una ruta poco conocida por el turista común y se inicia frente al exclusivo balneario de Asia.

Salimos de Lima pasadas las 6:30 am del sábado, llenamos el tanque de combustible y continuamos nuestro camino hasta la entrada al Valle de Asia, a unos 100km al sur de Lima. Aquí continuamos por el último tramo de asfalto hasta llegar al poblado de La Capilla de Asia, donde comienza el camino de ripio.

 


Desde este punto todo el paisaje es árido y seco, ocasionalmente salpicado con el verde de algunas plantaciones. El siguiente poblado en aparecer fue Coayllo, el cual sufrió mucho con el ultimo terremoto; se puede apreciar su iglesia, que según dicen es de 1600 completamente en ruinas, una verdadera lastima. Seguimos nuestro camino y pasamos por la ciudadela inca de Uquira, compuesta por palacios, plazas ceremoniales y una necrópolis, todo en buen estado de conservación.

Mas adelante nos esperaba el poblado de Omas, con una muy bien cuidada plaza principal y su pequeña iglesia que también sufrió con el terremoto. Ahí compramos algunas galletas y algo de beber para el camino y continuamos hasta el desvío a San Pedro de Pilas a donde llegamos luego de un poco más de una hora de subida por un camino que serpentea por las laderas de los cerros.

 


El paisaje cambia completamente, dejamos atrás la aridez del valle y todo se torna de color verde por los árboles y los cultivos que hay alrededor de San Pedro de Pilas. Seguimos subiendo y el siguiente poblado en aparecer es Tamara, algo mas pequeño que Pilas y con menos movimiento; como en los poblados anteriores también no detenemos en su pequeña plaza para tomar algunas fotos y tener un registro fotográfico del viaje.

Desde aquí hasta el abra de Tres Cruces (3600 msnm), todos los cerros son verdes salpicados de amarillo debido a las margaritas silvestres, además ya se comienzan a ver las primeras cabezas de ganado de la zona. En este punto se ingresa a la cuenca alta del río Mala y se tiene una vista espectacular del nevado Llongote. Se dice que en Tres Cruces se fijo el acuerdo limítrofe entre las comunidades de Huacta, Huampara, Ayaviri y Tamara; también existen varias leyendas sobre este lugar, una de ellas cuenta sobre un tesoro escondido en la laguna Cusipungo y de una ciudad sumergida en ella; también se dice que de la laguna salio el amaru (serpiente) y el cóndor que eran idolatrados en Uquira.

Otra de las leyendas nos habla de la falta de agua en la parte baja de la cuenca del río Omas; la leyenda cuanta que el cerro Yurina, esposa de Mauroro otra montaña vecina desde donde brotan los puquiales y manantiales, se enamoro del nevado Llongote y abandono a Mauroro, desde aquel momento el despechado Mauroro dejo sin agua la zona de Omas, Coayllo y Asia.

 


Iniciamos nuestro descenso para dirigirnos hacia Ayaviri, a 8km de Tras Cruces tomando el desvío que se encuentra a la mano derecha; este poblado esta ubicado en las faldas de la montaña Huallaqaqa, es un lugar muy tranquilo y acogedor con gente muy amable y dispuesta a ayudar a los pocos turistas y viajeros que llegan, Ayaviri esta rodeado de verdes cerros y eucaliptos; después de caminar por sus estrecha y antiguas calles, algunas fotos y de comprar algo de comer, regresamos al camino principal y seguimos bajando por la serpenteante carretera hasta que podimos observar metros mas abajo los poblados de Huampara y Huacta, uno frente al otro.

El primero que cruzamos fue Huampara, con su pequeña plaza principal adornada por una pérgola hecha de material noble, bancas de cemento y con unas cercas de tubos de metal color verde; rodeada de algunas casas antiguas y su infaltable iglesia a la cual no pudimos entrar por encontrarse cerrada. En una de las esquinas de la plaza se encuentra un moderno edificio de ladrillos de 5 pisos con ventanales polarizados de color verde, según nos dijeron es el nuevo albergue municipal; da gusto ver como estos pueblos de la sierra de Lima quieren y están progresando, pero ese edificio es una aberración y una patada para el ojo, ya que no guarda relación con el entorno en el cual se encuentra, no es que este en contra del desarrollo y progreso, pero pudieron hacer algo mejor y que combine con el paisaje; lo mismo sucede con todas las plazas de estos pueblos, están enrejadas, llenas de pérgolas con mayólicas, estatuas, y figuras completamente fuera de contexto; las autoridades deberían evitar esta contaminación visual; en fin continuamos nuestro viaje.

Aquí en Huampara cada 20 de mayo celebran la Ascensión del Señor y en octubre se dan las festividades de la Virgen del Rosario.

 


Luego de salir de Huampara, cruzamos el pequeño puente Amancaes y pasamos por la mini central hidroeléctricas de Quinches, la cual provee de energía eléctrica a todos los poblados de la región. A partir de aquí el camino se pone malo, casi toda la subida hasta llegar a las altiplanicies de Urcos esta en muy mal estado. Una vez en la parte alta, aparecen ante nosotros grandes extensiones de pastizales, donde vemos alimentarse a cientos de cabezas de ganado.

Desde este lugar se puede apreciar al otro lado de la quebrada los poblados de Quinches, Huañec, San Joaquin y Cochas, todos ellos parecen estar colgados de los cerros, rodeados de andenes y con un cielo azul limpio de toda contaminación.

 


De todos estos pueblos Quinches es donde encontramos mayor movimiento, cuanta con un pequeño hospedaje y un mercado. Aquí nos dirigimos a la casa de unos pobladores los cual se dedica a tejer mantas, alfombras y chompas con lana de carnero y alpaca en telares de madera; estos productos son comercializados en la costa y también nos dijo que habían comenzado a exportarlos, bien por ellos, es una muestra de las ganas que tienen de progresar.

 


Siguiendo con nuestro camino nos dirigimos a Cochas, el último pueblo de nuestra ruta en donde pernoctamos. Cochas es un poblado muy pequeño; llegamos al atardecer luego de casi 12 horas de viaje; después de dejar nuestras cosas en el albergue municipal, nos dirigimos a cenar, ya que no habíamos almorzado, salvo algunas galletas.

 


Actualmente se esta construyendo una carretera que una Cochas con el poblado de Vizcas distante a 25 km; una vez que se termine, la duración del viaje desde Lima se acortara en mas o menos 5 horas y se podrá subir por la cuenca del río Mala.

 


A la mañana siguiente, nos dirigimos a Huañec, el último poblado que nos faltaba visitar; para eso tuvimos que retornar hasta Quinches y tomar un desvío. Huañec es el pueblo más antiguo de la región, fue reconocido como pueblo en 1538 por Hernando de Soto; su importancia radica en que en este lugar se realizo el V Senado Diocesano Limense celebrado por el segundo Arzobispo de Lima Santo Toribio de Mogrovejo, que reunió a todo el clero de América el 23 de setiembre de 1588, a donde además asistieron todos los miembros de la Real Audiencia.

Llegamos a Huañec el domingo por la mañana y después de visitar su pequeña iglesia, conocimos al alcalde quien nos agradeció por la visita ya que son pocas las personas que vienen a conocer este lugar; como todo pueblo de la sierra, todos los domingos tienen la costumbre de izar el Pabellón Nacional en la plaza y le confirió a mi papa el honor de izar la bandera, con banda de músicos de por medio, luego de canto el Himno Nacional, una palabras del alcalde y la ceremonia había terminado, nos despedimos del alcalde no sin antes agradecerle por la gentileza que tuvo y seguimos nuestro camino.

 


Retornamos por el mismo camino que hicimos a la ida, al llegar a Tres Cruces hay la posibilidad de tomar el desvío a la derecha para dirigirse a Quinocay y bajar por la cuenca del río Mala, pero como no teniamos idea de cual era el estado del camino, decidimos bajar por San Pedro de Pilas, pasar nuevamente por Omas y tomar la carretera Panamericana en Asia rumbo a Lima.

 


Este maravilloso lugar se encuentra a solo 140 km de Asia, pero son casi 10 horas de viaje; vale la pena visitarlo no solo por los paisajes, sino porque la gente es muy amable y sencilla con el forastero, además es un sitio que se encuentra a la vuelta de la esquina.

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