Homenaje a los fallecidos en Yauyos

 

La MUERTE dulce amiga, tierna amante,
Eterna compañera, viene hacia a mí,
Toma mi mano y me conduce por el oscuro
Y largo sendero de la vida.

Junto a ella ya no siento nada, no tengo frío,
Sed ni dolor.

Me arropa, me ilumina, me calienta,
Todos estos años temiéndole y ahora me doy cuenta
Que comparada con la vida no es tan mala.

O señora muerte, ángel de luz, ángel de paz, ángel de amor
Ayúdame a liberarme de esta horrenda vida,
Ten piedad de esta sola y obscura alma mortal,
toma mi mano, abre tus alas y volemos juntos
hacia la eternidad de los tiempos.

Muéstrame el camino de la verdad, esa verdad
que los humanos aun no entienden y que se empeñan
en negar la verdad de que,

”LA VIDA ES UN SUEÑO Y LA MUERTE ES LA REALIDAD”

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