Los encantos de QUINCHES

 

Hace muchos años,

 

cuando recién se estaba creando la

comunidad de

Santiago Apostol de Quinches,

siempre había encantos en algunos

lugares distanciados

del pueblo.

Una señora vivía en el cerro con sus

animales y sus hijos y más allá vivían

vecinos.

Según ella, un día por la noche,

escuchó un ruido profundo

casi junto a la hoyada del cerro. La mujer desesperada estaba

pasando con sus hijos. Poco a poco fue calmando el sonido y así

pasó al día siguiente, fue igual. Continuó el sonido, a la misma hora.

La señora se imaginó que era un encanto ese sonido de agua con

fuerte caudal, como el sonido del río.

Al tercer día fue el mismo ruido a la misma hora. La señora harta

de esos sonidos decidió hacer saber a sus vecinos. Ellos, por querer

descubrir eso, fueron a esperar en la casa de la señora.

A las doce de la noche comenzó el ruido y decidieron ver de

dónde venía. Alcanzaron ver a lo lejos una pequeña luz; el sonido

era inmenso y así, poco a poco más cerca. El ruido impresionaba

a la gente:

—¿Qué pasa? ¡Por favor, ayúdanos!— rogaban a Dios.

Cuando llegaron junto a la choza, la señora vio un caballo muy

brillante acompañado de luces de colores. Las personas estaban

armadas con piedras y atacaron a la bestia.

Al caer la cabeza del animal vieron que cayó plata, oro, joyas

y relojes de oro y así poco a poco disminuyó el sonido y

lograron tener todas esas preciosas cosas que compartieron

entre todos iguales

continuara…..

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