No esperes una sonrisa para ser gentil …No esperes ser amado para amar …
No esperes estar solo para reconocer el inmenso valor de tu pueblo …
No esperes el luto del mañana para reconocer la importancia de quienes están hoy en tu vida y de los que te necesitan…
No esperes tener el mejor de los empleos para ponerte a trabajar …
No esperes la nostalgia del otoño para recordar un consejo …
No esperes la enfermedad para reconocer que tan frágil es la vida …
No esperes el dolor para pedir perdón . . .
Amigos de la Quinches es el momento para hacer algo por QUINCHES, obras son amores y no buenas razones
En mi querido pueblo de Quinches, rodeado de eucaliptos, sauces y amarillas retamas, sinceramente todo es fascinante.
El canto de los pájaros por las mañanas, el sol radiante entrando por el "saguan", los saludos de las vecinas al encontrarse en las calles…
Abrir la ventana al amanecer y notar el aire limpio y fresco de la santa tierra, reconforta y llena el alma de paz y tranquilidad. Todo es bello, tranquilo, acogedor. Sus calles son estrechas, sus balcones de madera de alizo y adornados con flores de mil colores y sus fachadas coloniales a base de piedra y adobe.¡El sol! ¡Cómo brilla el sol en mi querido pueblo serrano!El azul del cielo es tan intenso que molesta a la vista. De pronto esta ahí un cúmulo de cerrazones como algodones de la costa.
Los niños juegan en las calles, ríen, discuten, pero se relacionan unos con otros durante todo el día, y las casas permanecen con sus puertas abiertas de par en par.El ruido en esta tierra es bonito. Cerrar los ojos y escuchar unos perros ladrando en la distancia, el burro que busca a alguien de sus amistades, o el viento jugando con las ramas de los árboles, o los pájaros cantando sus bellos trinos… Si, el ruido es bonito. El trinar del tuquesh, el bullicio de una bandada de periquitos verdes que se mudan de lugar, el vuelo de la LUEVA con los colores del AURINEGRO que identifica los colores de nuestro pueblo.
Y en las noches, en la inmensa oscuridad se nota la presencia de nuestros queridos acompañantes, nuestras hermanas las estrellitas que se hacen notar por el colosal brillo. A lo lejos podemos observar una pequeñita llama de fuego, y allí la linda y hermosa quinchinita, empieza a deleitarnos con sus “lamentos” a través del sonar del cacho, de este nuestro instrumento mas antiguo de nuestro pueblo “el cornete”. Instrumento construido en base al cuerno de los toros, y que esos “llamados” que solo alguien por otro lado distante lo entiende a veces lo responde con otro llamado con el “cacho”. Por cierto linda melodía que se deja notar en la fria noche quinchina.
Aquí hay mujeres que se hablan por los balcones, que se dan los buenos días por las mañanas, que se piden el pan, la cebolla o la sal, “prestadito hasta mañana pue”. Sus miradas tiernas tienen franqueza, sinceridad, honestidad. La gente es sencilla, simpática, agradable…
Así es mi Quinches querido, mi pueblo añorado, la prisa no existe, no se conoce el significado de la palabra estrés, agobio, aglomeración…Convivimos con una tranquilidad que a veces confundimos con la monotonía.
Pero somos felices en nuestro mundo, en un plateado pueblecito perdido entre valles andinos, la tierra de los Yarungas, la tierra de Pumalla y de Quincher. Residimos en un paraíso de ensueño, un ensueño que quien lo visita convierte en realidad.
Saludos a todos los Ex. Santiaguinos
Hola camuchita… tienes toda la razon no somos nadie para juzgar solo Dios es que que ve las cosas tal como son…. y esto es una accion para aprender todos los maestros en el pellejo ajeno…. ser prudente, evitar las familiosis con las alumnas o alumnos…. no digan nunca que eso no va a pasar… ser buen maestro cuesta esfuerzo, lealtad y sinceridad… cuantos ya se han casado con sus alumnas… pero bueno…. cada quien su conciencia.
Un saludo cordial al director de la revista ,Quinches ventana del mundo.Es para mi persona muy lamentable este hecho referente a la situación judicial del profesor Chaupin. Se que queda en la conciencia de cada persona la actuación frente a nuestros alumnos.Lamentablemente no acuso pero estos casos deben de servir de reflexión a los maestros que llegamos a las zonas más altas de nuestra provincia el respeto a las personas,a los jovenes y a los niños que el pueblo nos encomienda para educarlos y no para hacerles daño y dejar huellas negativas que en su mente nunca borraran.
Que se investigue ,y que Dios ilumine la mente de cada JUEZ.para que se haga justicia.